25/12/14

25.12.14 Experiencias: Melina Musolino

UN DOMINGO CONECTANDO "SIN PANTALLAS". Melina Musolino.

    Erase una vez una chica que buscaba un plan y, como el Universo no tiene más remedio que apoyarnos en nuestros deseos, recibió una invitación a participar de un domingo en La Casa de Campo de "Paseo y Chikung".  Y yo dije: "Anda, esto puede ser divertido"; y allí que fui.

Mi primera mañana quedé verdaderamente encantada.  Llegué y el grupo me recibió con una bienvenida sincera y afectuosa, aún sin conocerme de nada.  Fue lindo conectar con nueva gente "sin pantallas"; no mail, no whatsapp, no facebook, no fotos...  Gente que se junta en un sitio para mirarse a la cara, hablar, pasear, pensar, "COMPARTIR".

Además de todo esto, que no es poco, descubrí un bosque encantado en pleno Madrid.  Era una mañana de diciembre fría y húmeda y entre la niebla se abrían senderos bellísimos ante mí.

Las actividades fueron divertidas, amenas y cada una con su moraleja emocional.  Es de agradecer que el "profe" se lo curre tanto por el mero placer de compartir y brindarse a los demás: ¡MUCHAS GRACIAS FERNANDO!


Fue para mí una mañana de reencuentro.  De salir de la vorágine rutinaria de las prisas, el ruido, el smog y "las pantallas".  Pude reencontrarme con mi mirada y disfrutar lo que veía.  Conectar con la naturaleza, la belleza de un camino, el precioso sonido del silencio o del cantar de los pájaros.


La mañana transcurrió serena y todos nos enriquecimos compartiendo ese espacio.  Al fin y al cabo no hay nada más enriquecedor que alimentar el alma.  Y para ello ¿Qué mejor que un entorno natural, buena compañía con quien compartirlo y unas actividades que te conducen a tu mismo centro, que es el de sentirte tú mismo y uno solo con todo lo que te rodea?



Y sí, así es el Universo... Uno busca un "buen plan" y, como quien no quiere la cosa, uno recibe una invitación para pasar una mañana de "Paseo y Chikung".  Y esa mañana uno vuelve a su esencia, se da cuenta de que "sin pantallas" la vida se ve más bonita, real y se vuelve a sentir parte de la vida dejándose latir al ritmo de la brisa y no al de la rutina empedernida que nos distrae y aleja, una y otra vez, de nuestro verdadero ser.

Y después, terminada esa mañana, uno aprendió mucho y la rutina ya no es rutina. Uno volvió en sí y ya no sale de ese bosque encantado, extenso y grandioso del que uno forma parte.  
Uno se queda ahí, tan a gusto...
                                                                                                                              Melina Musolino



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1 comentario:

  1. José Luis Castillejo31/12/14 9:28 a. m.

    Esa foto ......... Mi "estreno" como miembro del grupo ... Y hasta ahora

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